Turisteando con Olivia
Turistóloga de profesión, viajera de corazón, enamorada de mi País Venezuela e inquieta en descubrir y conocer el Mundo.
martes, 8 de mayo de 2018
Santa Elena de Uairén...
La otra esquina de mi País...
Llegar es como llegar a un pueblo pero muy pequeño, recorres las calles y no te pierdes, la mayoría se conocen, la mayoría de las personas hablan alguna lengua indígena y el portugués, es muy común que escuchen más música brasilera, música de nuestro País vecino.
Para quedarse encuentras muchas posadas, yo me quede en una que me encanto no por ser la más VIP o bonita era una casa normal de dos pisos muy colorida con varias habitaciones con lo común, tu baño, aire acondicionado y TV...pero lo que me gustaba de este lugar es que tenía en la entrada unas hamacas, unos sillones y ahí se juntaban los huéspedes aún sin ni siquiera conocerse y hablaban solo de una cosa, solo de una travesía, solo de algo que a todos los traía a este lugar, ir al Roraima.
Todos preparados con sus mochilas, la mía tenia unos 14 kilos no se como metí tantas cosas en una sola mochila (de la cual casi me deshago cuando iba al Roraima), luego al fin de cuentas vez que no necesitas mucho equipaje, porque vas a conectarte es con la naturaleza y nada más, solo llevar lo necesario y una muy buena energía eso sí, y tu mejor cámara, tu memoria fotográfica donde guardas cada instante cada momento, cada amistad que haces porque no es solo venezolanos con venezolanos conoces argentinos, paraguayos, brasileros y muchos más.
En este viaje conocimos a un chico que viajaba en bicicleta y había recorrido ya varios lugares de América Latina, y con un acordeón, también conocí a una familia completa que prometieron hacer esta travesía juntos y a una pareja que tenía ya algunos años de novios y creo que la mejor prueba de tolerancia era ir juntos al Roraima, pero antes de embarcarme en esa aventura pues conocí un poco de Santa Elena tiene un Museo de Cristales, conocí algunas aldeas que quedan relativamente cerca, personas que son arraigados a su cultura a sus antepasados y cuidan con mucho celo para pasarlo de generación en generación, lo mas importante para ellos es enseñar su lengua nativa a sus hijos y sus nietos.
En el próximo post estaré hablando de Maurak...
sábado, 28 de abril de 2018
La Gran Sabana...
Me dijeron que era uno de los lugares mas enigmáticos de mi país y porque no ir...? Pero comienzo con decirles que mi primera visita fue por trabajo, solo que no te das cuenta que estas trabajando porque es placentero estar allí, fue tanto mi afinidad y conexión que creo que el destino me hizo volver unas tres veces más por trabajo y una cuarta vez por placer.
Es un viaje que debes vivir de manera pausada, para llegar puede que tardes horas y que pienses que llegarás al fin del mundo, no suena tan loca esta idea, ya que en las noches pareciera que tocaras el cielo o que las estrellas bajaran hasta ti.
Para mi solo recordar me hace querer volver una y otra vez, ese viaje en carretera, de hecho es mejor en carretera si eres aventurero, miras a los lados y solo vez explanadas infinitas de color verde y en algunos puntos de ella, puedes descansar y ver hermosas cascadas que parecieran salieran de la nada en medio de la nada.
Los llamados Tepuyes también hacen su aparición durante el trayecto, cuando viajaba normalmente llegaba en horas del amanecer y puedo decirle que AMANECER digno de ser admirado con detenimiento, y con el cuál te entusiasma a querer ver mucho más y recorrer mucho más de este hermoso lugar.
Una de nuestras paradas fue en San Francisco de Yuruaní, donde tome mi café con una linda vista panorámica de un lugar muy silencioso por las mañanas, donde pobladores de esta comunidad indígena te saludan con mucho cariño y te reciben como en casa.
Es un punto muy importante donde muchos turistas realizan una parada para comer, o hospedarse y también desde acá puedes tomar excursiones.
Mi viaje continuó hasta llegar a Santa Elena de Uairén, lugar en el cual desde que llegue hice muchas amistades, que cabe decir que cuando vienen a Caracas soy la guía de turismo, creo no tendría aún así como agradecerles a ellos por ser los mejores guías de turismo en su tierra, conocedores de plantas medicinales, de supervivencia, del tiempo, del respeto y de sus ancestros.
En un proximo post estaré hablando de Santa Elena de Uairén y de la Comunidad Indígena de Maurak.
Es un viaje que debes vivir de manera pausada, para llegar puede que tardes horas y que pienses que llegarás al fin del mundo, no suena tan loca esta idea, ya que en las noches pareciera que tocaras el cielo o que las estrellas bajaran hasta ti.
Para mi solo recordar me hace querer volver una y otra vez, ese viaje en carretera, de hecho es mejor en carretera si eres aventurero, miras a los lados y solo vez explanadas infinitas de color verde y en algunos puntos de ella, puedes descansar y ver hermosas cascadas que parecieran salieran de la nada en medio de la nada.
Los llamados Tepuyes también hacen su aparición durante el trayecto, cuando viajaba normalmente llegaba en horas del amanecer y puedo decirle que AMANECER digno de ser admirado con detenimiento, y con el cuál te entusiasma a querer ver mucho más y recorrer mucho más de este hermoso lugar.
Una de nuestras paradas fue en San Francisco de Yuruaní, donde tome mi café con una linda vista panorámica de un lugar muy silencioso por las mañanas, donde pobladores de esta comunidad indígena te saludan con mucho cariño y te reciben como en casa.
Es un punto muy importante donde muchos turistas realizan una parada para comer, o hospedarse y también desde acá puedes tomar excursiones.
Mi viaje continuó hasta llegar a Santa Elena de Uairén, lugar en el cual desde que llegue hice muchas amistades, que cabe decir que cuando vienen a Caracas soy la guía de turismo, creo no tendría aún así como agradecerles a ellos por ser los mejores guías de turismo en su tierra, conocedores de plantas medicinales, de supervivencia, del tiempo, del respeto y de sus ancestros.
En un proximo post estaré hablando de Santa Elena de Uairén y de la Comunidad Indígena de Maurak.
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